EXHIBEN HISTÓRICO VESTIDO REAL USADO POR 62 BEBÉS

La emblemática prenda de bautizo de Isabel II se mostrará por primera vez al público como parte de una exposición conmemorativa en el Palacio de Buckingham. Esta pieza, creada en 1841 por encargo de Reina Victoria, se convirtió en un símbolo de tradición dentro de la familia real británica. El vestido de bautizo de Isabel II destaca por su valor histórico y su uso continuo durante más de un siglo. Además, fue portado por 62 bebés de la realeza, lo que refuerza su relevancia como elemento de continuidad dinástica. La exposición abrirá al público el 10 de abril y formará parte de los actos por el centenario de la monarca.

El vestido de bautizo de Isabel II se exhibe por primera vez tras 185 años como símbolo histórico de la realeza británica

La prenda fue confeccionada con seda de Spitalfields y encaje de Honiton, materiales de alta calidad utilizados también en el vestido de boda de la reina Victoria. Con el paso del tiempo, el vestido se volvió frágil debido a su uso constante. Lo que obligó a realizar restauraciones y finalmente a crear una réplica en 2004. Esta decisión permitió preservar el original y mantener la tradición en ceremonias posteriores. Incluso, la réplica fue utilizada en bautizos recientes de miembros de la familia real. Además, la prenda original se distingue por un cuidado proceso de limpieza, ya que solo podía lavarse con agua de manantial natural, siguiendo instrucciones heredadas.

El vestido de bautizo de Isabel II también forma parte de una exposición más amplia que reunirá cerca de 200 piezas relacionadas con su vida y estilo. Entre ellas se incluyen vestidos de coronación, de boda y otros atuendos icónicos que reflejan la evolución de su imagen pública. La muestra estará disponible hasta el 18 de octubre y se considera la más grande dedicada a su vestuario. Asimismo, especialistas realizaron un proceso de conservación de más de 100 horas para garantizar su integridad. De este modo, el vestido de bautizo de Isabel II no solo representa una prenda histórica, sino también un legado cultural que conecta generaciones dentro de la monarquía británica.

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