Vivir en una ciudad con más de mil años de historia resulta posible en México, un país con raíces profundas. Con 32 entidades y más de 2 mil 400 municipios, el territorio concentra algunos de los asentamientos más antiguos de América Latina. Entre ellos destaca Cholula, en Puebla, considerada la ciudad habitada más antigua del país. Registros históricos sitúan su origen alrededor del año 500 antes de Cristo, cuando grupos agrícolas se establecieron en la región. La fertilidad de la tierra impulsó su crecimiento hasta alcanzar cerca de seis mil habitantes. Las ciudades más antiguas de México reflejan la organización social temprana y el desarrollo cultural previo a la llegada europea.
Siglos después surgieron otros centros poblacionales clave para la historia nacional. A inicios del siglo VI se fundó Ejutla de Crespo, en Oaxaca, cuyo nombre se asocia con la producción de ejotes y otros cultivos. Más tarde, en el año 1300, los purépechas establecieron Pátzcuaro, en Michoacán, como centro ceremonial y político. Estas ciudades consolidaron estructuras religiosas, comerciales y sociales complejas. Cada una conserva vestigios que explican la diversidad cultural del país. Las ciudades más antiguas de México permiten entender cómo distintas civilizaciones ocuparon y transformaron el territorio mucho antes del periodo colonial.
La lista continúa con ciudades que marcaron el rumbo histórico tras la Conquista. Ciudad de México tiene como antecedentes a Tenochtitlán y Tlatelolco, fundadas en 1336 y 1337, respectivamente, bajo el nombre de Cuauhmixtitlán. Veracruz surgió en 1519 como Villa Rica de la Vera Cruz, tras el desembarco de Hernán Cortés y la creación del primer ayuntamiento español. En 1521 se estableció Tlaxcala como ciudad novohispana por orden papal. Estos asentamientos mezclaron tradiciones indígenas y estructuras europeas. Hoy, su permanencia confirma la continuidad histórica que define la identidad mexicana.

