En una nueva y preocupante escalada en Medio Oriente, aviones de combate israelíes bombardearon este martes el aeropuerto internacional de Saná y otros puntos estratégicos en la capital de Yemen. La ofensiva se produjo en respuesta al reciente lanzamiento de un misil balístico por parte del grupo rebelde hutí contra el aeropuerto Ben Gurión, en Tel Aviv.

La televisión Al Masirah, medio afín a los hutíes, denunció lo que calificó como una “agresión estadounidense-israelí” y confirmó que la operación incluyó una serie de bombardeos contra el aeropuerto y otras infraestructuras clave de la capital yemení. Entre los objetivos alcanzados se encuentran tres plantas eléctricas ubicadas en distintas zonas de Saná: Haiz, Maeen y Dhahban. Estos puntos ya habían sido atacados por fuerzas estadounidenses en semanas recientes.
También fueron bombardeadas otras zonas como Attan, al suroeste de la capital, y una fábrica de cemento en Amran, al noroeste. Testigos y agencias internacionales reportaron grandes columnas de humo elevándose desde los sitios atacados, mientras las autoridades israelíes publicaban órdenes de evacuación para la población civil en las áreas objetivo.
Estos ataques llegan apenas horas después de que el portavoz militar israelí, Avichay Adraee, emitiera una advertencia pública a través de redes sociales, exigiendo la evacuación inmediata del aeropuerto de Saná. La ofensiva forma parte de una serie de represalias tras la amenaza hutí y se suma a un conflicto regional cada vez más amplio.
La noche anterior, al menos cuatro personas murieron y otras 39 resultaron heridas en ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra una fábrica de cemento y el puerto de Al Hudeida, en la costa del mar Rojo, según informes del movimiento hutí.
La reciente acción israelí responde directamente al misil lanzado desde Yemen hacia Tel Aviv y al anuncio del primer ministro Benjamín Netanyahu, quien prometió represalias contundentes. Washington, por su parte, ha mantenido desde hace más de un año una ofensiva sostenida contra los hutíes, intensificada a partir de marzo de 2025 por orden del presidente Donald Trump. Desde entonces, se han ejecutado más de mil bombardeos aéreos, con cientos de víctimas y severos daños a la infraestructura hutí, como el estratégico puerto petrolero de Ras Issa.
Esta no es la primera vez que Israel ataca Yemen. El primer bombardeo registrado ocurrió el 20 de julio de 2024, dejando una decena de muertos y provocando daños en el puerto de Al Hudeida, depósitos de combustible y una central eléctrica bajo control de los insurgentes.
El conflicto entre Israel y los hutíes, aliados de Irán, se enmarca dentro de una compleja red de tensiones geopolíticas que involucran a varios actores regionales y globales, y que amenaza con desestabilizar aún más el frágil equilibrio en Medio Oriente.

