La gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, condenó los insultos y amenazas del sacerdote Alfredo Gallegos Lara, conocido como “El Padre Pistolas”. En un video difundido recientemente, el religioso arremetió contra la mandataria y criticó el proyecto del Acueducto Solís-León, incluso advirtiendo que la confrontaría de manera violenta. La gobernadora lamentó los dichos, aunque expresó que no planea presentar una denuncia formal. Señaló que no dedicará tiempo a quien se expresa de esa manera. Sin embargo, recalcó que la violencia contra las mujeres nunca debe normalizarse. Aseguró que seguirá trabajando para garantizar respeto y protección en todos los espacios públicos.

García Muñoz Ledo destacó que, con la creciente participación de mujeres en la política, también aumentan los casos de ataques verbales y descalificaciones. Afirmó que este tipo de agresiones buscan deslegitimar la toma de decisiones realizadas por mujeres en espacios de poder. La gobernadora insistió en que la crítica pública es parte del cargo, pero marcó una diferencia clara entre la expresión democrática y la violencia política. Subrayó que ningún cargo, posición o contexto justifica insultos o amenazas. Reiteró que la violencia contra las mujeres debe denunciarse y señalarse de manera constante para evitar que se normalice o se minimice en la conversación pública.
Mientras tanto, el sacerdote se mantiene en el centro del debate social por sus declaraciones realizadas durante una ceremonia religiosa. En el video, se le escucha rechazar la extracción de agua de la presa Solís y culpar a la gobernadora por posibles afectaciones a comunidades agrícolas. Sus palabras incluyeron insultos y una amenaza directa. Esta situación ha reavivado la discusión sobre el discurso de odio desde espacios institucionales y religiosos. Legisladoras locales advirtieron que este tipo de agresiones refuerzan una cultura que permite el acoso hacia mujeres en posiciones de liderazgo. Coincidieron en que debe fortalecerse el marco jurídico para sancionar estas conductas y fomentar un cambio cultural que erradique la impunidad social frente a la agresión.

