Por Fabián RC
Las autoridades iraníes han ejecutado a más de 500 personas en lo que va de año, lo que hace que el número de ejecuciones en 2022 sea mayor que en los últimos cinco años, según estadísticas compiladas por la organización no gubernamental Iran Human Rights (IHR).

El grupo también condenó el hecho de que más de la mitad de los ejecutados el mes pasado fueran de la minoría baluchi. El 30% de las ejecuciones anuales son baluchi, aunque representan de 2 a 6 años de la población total de Irán.
HRI denunció esta práctica «cruel e inhumana» y ha criticado «la ejecución de presos políticos por delitos relacionados con la seguridad supone una violación del Derecho Internacional Humanitario.
El grupo ha mencionado en particular a Hosein Ordujanzado, Shahin Imani Moah, Milad Ashrahan Atbatan y Manuchehr Bejandi, condenados por colaborar con el Mossad israelí, según un comunicado recogido por su agencia oficial de noticias, Mizan.
Estos «alborotadores», como los describe la Judicatura iraní, fueron detenidos en junio por la Guardia Revolucionaria de la República Islámica y fueron condenados a muerte poco después, por cooperar con el Mossad y por secuestro.
De acuerdo con el comunicado, los cuatro condenados también provocaron «daños a la propiedad pública y privada» y efectuaron «operaciones de compraventa de armas» a las órdenes de un agente israelí a cambio de criptomoneda.
Otros tres imputados en este caso fueron condenados a entre 5 y 10 años de prisión por delitos como cometer un delito contra la seguridad del país, colaborar en secuestros y portar armas de fuego.