La expresidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, abandonó la prisión de mujeres de Miraflores, en La Paz, sonriente y ondeando una bandera nacional. La decisión se dio tras la anulación de su condena a 10 años de prisión por el Tribunal Supremo de Justicia. Áñez permanecía recluida desde marzo de 2021, luego de ser acusada por asumir la presidencia durante la crisis política de 2019.

Áñez fue condenada en junio de 2022 por incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución. La sentencia derivó de su actuación durante las protestas de 2019, que provocaron la renuncia del presidente Evo Morales y dejaron 37 personas fallecidas. La exmandataria sostuvo que actuó para preservar la continuidad institucional del Estado boliviano, y el tribunal respaldó esta postura al anular su condena.
El máximo tribunal también ordenó que Áñez enfrente un juicio político por las muertes ocurridas durante su gobierno. Este proceso requiere la aprobación de dos tercios de la Asamblea Legislativa. La defensa había argumentado que la exmandataria debía ser juzgada en un proceso político, no en tribunales ordinarios. La familia y los abogados de Áñez celebraron la resolución y anunciaron que podría asistir a la investidura del presidente electo Rodrigo Paz.
Jeanine Áñez salió de prisión pocos días antes de la toma de posesión de Paz, quien ganó las elecciones del 19 de octubre y puso fin a casi 20 años de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). La expresidenta no enfrenta causas pendientes en la justicia ordinaria. Anteriormente, otros juicios por la muerte de 20 manifestantes durante la crisis de 2019 habían sido anulados por tribunales bolivianos.
La liberación de Áñez marca un nuevo capítulo en la política boliviana y resalta la resolución de los procesos judiciales que pesaban sobre la exmandataria. La frase clave de la nota se centra en la figura de Jeanine Áñez y su liberación, reflejando la relevancia de su regreso a la vida pública tras años de encierro.

