KIEV MANTIENE LA GUARDIA ALTA ANTE SUPUESTOS GESTOS DE PAZ DEL KREMLIN

Aunque la reciente cumbre en Washington entre el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, líderes europeos y Donald Trump fue bien recibida en Kiev, persiste la desconfianza hacia cualquier eventual entendimiento con Rusia.

El encuentro alivió los temores de que Zelenski fuera presionado para ceder territorios a cambio de promesas vagas de paz. Sin embargo, el escepticismo se mantiene, sobre todo mientras continúan los ataques rusos en territorio ucraniano.

Pese a ello, el resultado ha sido visto como positivo al evitarse un nuevo desencuentro público como el que tuvo lugar hace seis meses en la Casa Blanca.

Recuperando terreno diplomático

“El objetivo era, al menos, contrarrestar el impacto negativo de la reunión entre Trump y Putin en Alaska. Hasta cierto punto, se logró”, afirmó Volodímir Dubovík, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Mechnikov de Odesa.

Según el analista, tras la reunión en Alaska, Moscú parecía haber tomado la iniciativa en el llamado proceso de paz. Ahora, con el respaldo de los líderes europeos, Ucrania recupera protagonismo.

“Una postura unificada entre Europa y Ucrania es clave. Ni Washington ni Moscú pueden ignorarla”, añadió. “Ya no se trata solo de responder a las demandas rusas, sino de poner a Rusia en una posición incómoda frente a propuestas firmes”.

Seguridad más allá de las palabras

Dubovík subrayó que Rusia busca evitar que Ucrania obtenga garantías de seguridad concretas. Pero dentro del país crece el consenso de que un ejército nacional fortalecido, con apoyo internacional, puede ser la mejor garantía, especialmente ante la falta de una invitación formal para unirse a la OTAN.

En este contexto, la disposición de Estados Unidos a participar en la creación de un nuevo esquema de seguridad, junto con socios europeos, ha sido vista como uno de los gestos más alentadores desde que Trump volvió al poder.

También se destacó el hecho de que el tema de los menores ucranianos deportados —unos 18 mil, según cifras oficiales— se planteó a nivel internacional, con el respaldo de Emmanuel Macron y Friedrich Merz, quienes reiteraron la necesidad de un alto el fuego para avanzar en las negociaciones.

Diálogo lejano con Moscú

El analista Vitali Portnikov ve poco probable una reunión entre Zelenski y Putin, como sugirió Trump. Recordó que el Kremlin ha insistido en que cualquier encuentro tendría que estar cuidadosamente preparado y condicionado al cumplimiento de exigencias como el retiro total de las tropas ucranianas de regiones ocupadas, así como la neutralidad y desmilitarización del país.

Portnikov advirtió que Moscú no ha renunciado a ninguna de sus demandas, y que las negociaciones podrían alargarse indefinidamente para generar la apariencia de avance sin comprometerse a frenar la guerra.

El corresponsal militar Ilia Ponomarenko lo resumió de forma cruda en X: “Putin no podría estar más contento, ya que puede seguir matando y disfrutando de la guerra”.

Portnikov añadió que si realmente Rusia estuviera abierta a la paz, no tendría sentido la intensidad de los bombardeos recientes contra ciudades como Kremenchuk, Járkov y Zaporiyia, que han dejado claro que el Kremlin no tiene intención de cesar el fuego.

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