Joan Laporta acudió al juzgado para declarar como testigo en el caso Negreira y defender los pagos realizados durante su primer mandato al frente del Barcelona. El presidente explicó que el club recibió cerca de 600 informes arbitrales elaborados por José María Enríquez Negreira y su hijo, documentos que describían la personalidad, criterios y estilo de los colegiados que dirigirían los partidos del equipo. Laporta aseguró que esos informes formaron parte de una práctica heredada de gestiones anteriores y que la dirección deportiva recomendó mantenerlos. Señaló además que el Barcelona no buscó ventajas deportivas y que el nivel del primer equipo durante esos años respaldó su argumento.

Antes de la declaración de Laporta, Ernesto Valverde explicó que nunca usó esos informes, pese a que su elaboración suele resultar común en otros clubes. Comentó que su trabajo como entrenador del Barcelona entre 2017 y 2020 no incluyó el análisis de esos documentos y que desconocía su existencia. Luis Enrique declaró por videoconferencia y coincidió con Valverde. Añadió que tampoco tuvo contacto con los informes atribuidos a Negreira y su hijo. Ambos entrenadores relataron que su preparación de los partidos siempre se basó en el rendimiento del equipo y en la estrategia propia, sin apoyo en asesorías arbitrales externas.
Las versiones de Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu, expresidentes del Barcelona, coincidieron en gran medida con la de Laporta. Ambos defendieron que los pagos no influyeron en los éxitos deportivos y que el equipo triunfó por su calidad futbolística. Recordaron que figuras como Lionel Messi sostuvieron los resultados del club durante esos años. El caso Negreira continúa con interrogantes sobre el motivo real de los pagos al exvicepresidente arbitral y qué papel desempeñó su hijo en los servicios contratados. La investigación seguirá en enero con la declaración de Elena Fort y continuará en febrero con la comparecencia de Joan Gaspart, expresidente del club.

