La Corte Suprema de Brasil reunió mayoría para mantener la detención preventiva de Jair Bolsonaro. Tres magistrados votaron a favor y sostuvieron que el expresidente mostró un claro riesgo de fuga. Bolsonaro confesó que quemó la tobillera electrónica impuesta para vigilar sus movimientos. Esa acción agravó su situación legal. El juicio continúa en formato virtual y cerrará con el voto pendiente de la magistrada Cármen Lúcia Antunes.

El magistrado Alexandre de Moraes inició la votación. Ordenó convertir la prisión domiciliar en prisión preventiva y trasladó al exmandatario a una celda en la sede de la Policía Federal. Flávio Dino y Cristiano Zanin apoyaron su decisión. Ambos llegaron al Supremo por designación del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Los jueces señalaron que la conducta de Bolsonaro violó una medida cautelar y complicó su defensa en este proceso.
Moraes afirmó que Bolsonaro inutilizó la tobillera con un soldador para evitar la vigilancia. Indicó que esa acción mostró un riesgo de fuga inminente. Mencionó también la convocatoria de simpatizantes cerca de la residencia del expresidente. Consideró que esa concentración podía provocar confusión y facilitar una eventual huida. La situación se agravó por mensajes que buscaban movilizar a seguidores en un momento de alta tensión política.
Bolsonaro negó intención de escapar. Atribuyó su conducta a paranoia y alucinaciones causadas por la mezcla de medicamentos. Explicó que tomó pregabalina y sertralina sin controlar sus efectos. Señaló que esos fármacos alteraron su juicio. Mencionó también problemas de salud que arrastra desde la puñalada de 2018. Indicó episodios de hipo, ansiedad y vómitos. Su defensa anunció nuevas apelaciones, incluso en instancias internacionales.

