Pacientes renales reclamaron atención digna y pidieron respeto a su amparo que respalda sus tratamientos en clínicas subrogadas. Un centenar de enfermos y familiares protestaron afuera del SIUH, nueva clínica del IMSS. La máquina de ósmosis falló pocos días después de la inauguración. Ese hecho obligó a los pacientes a buscar hemodiálisis en otros centros y generó temor por riesgos que afectan su salud y equilibrio emocional.

Isaida Guido, representante del Comité de Enfermos Renales, explicó que los cambios constantes de clínica dañan la estabilidad de cada tratamiento. Señaló que el IMSS prometió capacidad suficiente, pero la falla temprana muestra lo contrario. Afirmó que cualquier contaminación del agua puede causar daños graves. También mencionó que algunos centros reutilizan filtros y generan sesiones ineficaces que pueden retener toxinas. Por eso insistió en un servicio seguro y confiable.
Los manifestantes pidieron reunirse con autoridades del IMSS para explicar su situación, pero no recibieron respuesta. Personal de seguridad cerró accesos para evitar su ingreso. Un notario público documentó cada momento. Integrantes de la Comisión de Derechos Humanos acudieron para escuchar inquietudes. Familiares expresaron cansancio por traslados urgentes. Señalaron que el sistema debe garantizar atención digna y estabilidad para quienes dependen de hemodiálisis frecuente.
El IMSS informó, mediante una tarjeta, que la unidad reinició operaciones con seguridad total. Peritos externos revisaron el proceso de ósmosis, analizaron muestras y entregaron un dictamen favorable. La institución aseguró que el agua cumple normas sanitarias y que las sesiones se reanudaron desde la mañana del ocho de diciembre. Los pacientes escucharon ese reporte, pero mantuvieron dudas sobre la continuidad del servicio y la protección de sus vidas.
Familiares señalaron que no buscan confrontaciones. Desean continuidad médica que respete decisiones legales y cuide su salud. Recordaron que cada traslado produce estrés y complicaciones. También afirmaron que la comunidad renal necesita estabilidad y diálogo directo. Pidieron soluciones firmes que eviten fallas repetidas y garanticen tratamientos seguros. Reiteraron su petición de claridad y responsabilidad en cada etapa del servicio.

