El secretario de Salud, David Kershenobich, reconoció que el proceso de adquisición de insumos médicos ha sido complejo, pero aseguró que el abasto de medicamentos y material de curación ya comienza a normalizarse y que los efectos de esta mejora serán visibles a partir de este mes.

“El proceso fue tortuoso, pero necesario para corregir el sistema. Lo aprendido y las acciones tomadas garantizarán que en el futuro no se repita esta situación”, afirmó en entrevista durante su participación en la Décima Semana de la Innovación organizada por la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (Amiif), con motivo de su 75 aniversario.
Kershenobich visitó recientemente el Hospital Juárez de México, donde constató que el inventario de medicamentos en farmacia ya supera el 90 por ciento.
Además, anunció que la siguiente gran compra de medicamentos —programada para 2026— se realizará con mayor anticipación y bajo condiciones más estables, ya que los actuales contratos tienen una vigencia de dos años, lo que ofrecerá un margen de operación y evitará un nuevo desabasto.
El titular de Salud también explicó que, además de la cancelación de la licitación previa, las carencias actuales se deben al tiempo que la industria farmacéutica requiere para adquirir materias primas y elaborar medicamentos. “No es que las medicinas estén listas en un estante. La producción lleva meses de planeación”, apuntó, respaldando así los argumentos planteados por laboratorios nacionales e internacionales.
Durante el foro, Kershenobich destacó una nueva etapa de colaboración con la industria farmacéutica, a la que calificó como una “aliada clave” en la transformación del sistema de salud. Señaló que se busca un diálogo transparente para mejorar el acceso a medicamentos y fortalecer el desarrollo económico nacional.
Por su parte, Guillermo Funes, presidente de Canifarma, hizo un llamado a las empresas farmacéuticas internacionales para que financien la creación de un Registro Nacional de Cáncer, un proyecto que lleva dos décadas pendiente. También propuso crear alianzas con universidades para compartir conocimiento con investigadores y estudiantes.
Este momento marca un punto de inflexión en la política de salud pública en México, con expectativas puestas en una planeación más efectiva y una colaboración renovada entre gobierno e industria.

