A más de cuatro décadas del inicio de la epidemia del VIH, la ciencia ha transformado la vida de millones de personas. Antes, quienes vivían con el virus debían tomar hasta 18 píldoras al día para sobrevivir. Hoy, una sola tableta diaria garantiza el control del virus y una mejor calidad de vida gracias a las nuevas opciones terapéuticas desarrolladas por la investigación constante.

Los primeros medicamentos eran altamente tóxicos y difíciles de mantener en el tiempo. La cantidad de fármacos provocaba abandono de los tratamientos, afectando la salud y la esperanza de vida. La reducción de dosis, junto con avances científicos que permitieron conocer mejor al virus, impulsó la creación de antirretrovirales más seguros y eficaces, explicó Sigfrido Rangel, director médico de GlaxoSmithKline.
La innovación más reciente combina dos moléculas, dolutegravir y lamivudina, en una sola toma diaria. Por su alta eficacia, este esquema se incorporó como tratamiento de primera línea en la Guía de Manejo Clínico del VIH/sida del Censida. Estudios clínicos demostraron que eliminar el abacavir mantuvo los mismos resultados: carga viral indetectable y menor riesgo de efectos secundarios.
Rangel destacó que mantener el VIH en niveles indetectables no solo mejora la salud, sino que impide su transmisión. Este control, posible gracias a las nuevas opciones terapéuticas, representa una estrategia clave para frenar la epidemia y proteger a las comunidades más vulnerables.
Sin embargo, las cifras siguen siendo preocupantes. En México se reportaron cerca de 19 mil nuevos casos y casi 5 mil muertes en 2024. Aún hay personas que llegan tarde al diagnóstico y tratamiento, lo que resalta la urgencia de ampliar la cobertura y acceso a los fármacos modernos.
El cambio hacia la combinación dolutegravir/lamivudina está asegurado en el país. La Secretaría de Salud la incluyó en la compra consolidada 2025-2026. Se recetará a quienes recién reciban el diagnóstico y a quienes deseen migrar a este esquema. Con ello, se busca mantener la calidad de vida y reducir los efectos adversos.
Rafael Polanco, gerente de Asuntos Públicos de GSK, subrayó que la simplificación de los tratamientos también beneficia a las personas mayores con VIH que enfrentan otras enfermedades como diabetes o hipertensión. La posibilidad de tomar menos medicinas mejora la adherencia y el bienestar diario de quienes viven con el virus.

