Hace cinco décadas, un niño tapatío descubrió el universo gótico de Mary Shelley. Esa criatura, Frankenstein, se convirtió en una obsesión para Guillermo del Toro. Con su nueva película, el cineasta afirma haber cerrado un ciclo vital. El personaje lo acompañó desde su infancia y se coló en su mente, sus dibujos y finalmente en cada rincón de su cinematografía.

Desde Cronos hasta Pinocho, el director ha explorado la creación, el dolor y la paternidad. Ahora, con Frankenstein, esos temas confluyen en una sola cinta. La culminación creativa de Guillermo del Toro es también una de las adaptaciones más fieles a la novela original. Visualmente poderosa y emocionalmente cruda, representa la cima de su estilo cinematográfico.
Del Toro revela que esta obra requirió décadas de preparación. El rodaje tomó más de 100 días. Se usaron 23 locaciones en Canadá, cientos de vestuarios y un equipo comprometido. Construyeron un laboratorio en casi 3 mil días y la torre en más de mil. Pero lo más difícil, dice, fue la espera y la paciencia para hacerlo bien.
Frankenstein se presentó en el Festival de Cine de Morelia. Ahí se confirmó que la visión de Del Toro no solo es técnica, sino profundamente personal. En esta versión, el monstruo es más humano que los humanos. Jacob Elordi encarna a una criatura doliente, mientras que Oscar Isaac interpreta a un Victor Frankenstein frío e implacable. Mia Goth brilla como Elizabeth.
En entrevista exclusiva, Del Toro afirma que esta es la culminación creativa de Guillermo del Toro. Dice haber seguido su intuición en cada decisión del rodaje. También reflexiona sobre la figura del padre, la redención y el dolor heredado. Para él, esta película es más que un proyecto: es una confesión convertida en arte.
Ahora que cerró ese capítulo, se declara en etapa de “postparto creativo”. Planea adaptar El gigante enterrado, de Kazuo Ishiguro, en stop motion. También trabaja en una nueva cinta para Oscar Isaac, titulada Furia. Pero antes de eso, regresará a la Ciudad de México en noviembre. “El público mexicano es mi hogar”, concluye.

