EVACUACIONES MASIVAS TRAS NUEVA ERUPCIÓN EN JAVA

Las autoridades de Indonesia coordinaron una amplia respuesta ante la erupción volcánica del monte Semeru. Más de mil personas salieron de sus comunidades y buscaron refugio en escuelas, mezquitas y salones comunales. La erupción lanzó lava y ceniza a gran altura, lo que generó pánico entre aldeanos y excursionistas. Algunos pobladores describieron un ambiente oscuro y aterrador durante la tarde, mientras intentaban alejarse del volcán con rapidez.

La erupción volcánica del Semeru obligó a evacuar a más de mil personas y dejó daños en viviendas mientras continúan las labores de auxilio

El Semeru mostró actividad intensa el miércoles por la tarde. La columna de ceniza alcanzó más de trece kilómetros y sorprendió a quienes caminaban en las laderas. El joven Faiz Ramadhani relató que la oscuridad cubrió todo el paisaje de forma repentina. Su testimonio reflejó el miedo que sintieron los habitantes. La erupción volcánica disminuyó al día siguiente, aunque la agencia geológica reportó variaciones constantes que generaron preocupación.

Los equipos de emergencia trasladaron a cientos de personas hacia zonas seguras. Además, rescataron a casi doscientos excursionistas que quedaron varados en un campamento. Tres personas sufrieron quemaduras por el material caliente, según los reportes oficiales. Varias viviendas quedaron cubiertas por ceniza y fragmentos de roca. El jefe de Supiturang afirmó que su casa quedó enterrada bajo un metro de material volcánico, lo que evidenció la fuerza del fenómeno.

Algunas escuelas también sufrieron daños graves. En Lumajang, una primaria quedó destruida y obligó a suspender actividades. Muchos habitantes recordaron la tragedia de 2021, cuando una erupción del Semeru provocó más de cincuenta muertes. Ese recuerdo incrementó la urgencia por evacuar y reducir riesgos. Las autoridades locales reforzaron las brigadas y supervisaron los puntos de reunión para evitar nuevos incidentes.

Indonesia enfrenta una actividad sísmica intensa por su ubicación en el llamado Anillo de Fuego. El país alberga casi ciento treinta volcanes activos. Esta situación exige una vigilancia constante, porque los eventos volcánicos ocurren con frecuencia. Las autoridades insistieron en mantener distancia del cráter y seguir las indicaciones de protección civil. Las comunidades también organizaron brigadas para apoyar a familias afectadas y mantener rutas despejadas.

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