Glenn Martens, director creativo de Maison Margiela y Diesel, destaca por su enfoque de la moda como un medio para hacer feliz a la gente. Con la nueva colección que presenta junto a H&M, busca combinar diversión, color y elementos experimentales sin perder la practicidad. Martens asegura que el objetivo principal de su trabajo no es el reconocimiento histórico, sino que cada prenda logre empoderar y brindar alegría a quien la use.

La colaboración con H&M marca un hito en su carrera y refleja su filosofía: hacer feliz a la gente. Inspirado por la estética belga, Martens encuentra belleza en lo inesperado, desde un estampado peculiar hasta objetos cotidianos transformados en lujo. Su colección no busca la sofisticación extrema, sino conectar con quienes desean disfrutar la moda sin exclusión. Para él, la ropa es un vehículo de emoción, diversión y autoconfianza que trasciende la pasarela.
Martens confiesa que su rutina profesional es intensa, pero procura momentos para desconectarse. Recientemente anunció que pasará cuatro días en el campo para recargar energías y reconectar con la vida cotidiana. La anécdota de firmar su contrato con Margiela en un Burger King ilustra su cercanía con la realidad. “No somos Miguel Ángel ni Rafael; hacemos cosas increíbles, pero el motor de esto es hacer feliz a la gente”, enfatiza.
Además, su colección de primavera-verano 2026 para Margiela recibió elogios por reinterpretar códigos clásicos sin perder la accesibilidad. Martens demuestra que la moda puede ser lúdica, empoderadora y cercana. Su labor combina creatividad y estrategia para lograr que las prendas sean disfrutables, asequibles y capaces de transformar la experiencia cotidiana de quien las lleva. La frase clave, hacer feliz a la gente, se repite como principio rector de su obra y filosofía de diseño.
Martens defiende un enfoque humanizado de la moda, donde la fama y el lujo son secundarios. El bienestar y la satisfacción de los usuarios son la verdadera recompensa. Su compromiso con el diseño accesible y democrático resalta la importancia de la creatividad al servicio de la comunidad. La moda, según él, no es solo espectáculo; es también un acto cotidiano de alegría y empoderamiento.

