MICHAEL JACKSON EN CINE: UN BIOPIC ESPECTACULAR QUE SE QUEDA A MEDIO CAMINO

La película sobre biopic de Michael Jackson ha generado opiniones divididas desde su estreno.

Mientras algunos celebran su potencia musical, otros cuestionan su falta de profundidad. El filme recorre la vida del llamado “Rey del Pop” desde su infancia hasta su consolidación como estrella mundial. Sin embargo, lo hace con un enfoque que privilegia el espectáculo sobre el análisis personal. Esta decisión marca toda la experiencia: una obra visualmente atractiva, pero narrativamente irregular. En este contexto, la cinta logra emocionar al público con sus canciones, aunque deja pendientes varios aspectos clave de la vida del artista.

El arranque de la película destaca por su fuerza emocional. La historia inicia en 1967, cuando Michael Jackson era apenas un niño dentro de los Jackson 5. Aquí, la actuación de Juliano Valdi sorprende por su intensidad y sensibilidad, además, el retrato de la figura paterna, interpretada por Colman Domingo, introduce un tono dramático sólido. Las primeras escenas combinan música y conflicto familiar, lo que permite entender el origen del talento y los traumas del artista, sin embargo, este ritmo cambia rápidamente. Tras un montaje musical, la narrativa salta a la etapa adulta sin profundizar lo suficiente en la transición.

En esta segunda parte, el biopic de Michael Jackson se enfoca en su carrera como solista. La separación de su padre y la creación del álbum “Off the Wall” marcan un punto clave. Además, la película aborda temas personales como el vitíligo, aunque de forma superficial y es este tratamiento limitado que se repite en otros aspectos importantes de su vida. Por ejemplo, su relación con la fama, su identidad y sus conflictos internos apenas se exploran. En lugar de eso, la cinta opta por avanzar rápidamente hacia los grandes momentos musicales, dejando de lado un desarrollo más profundo del personaje.

Uno de los segmentos más esperados es la creación del álbum “Thriller”. Aquí, la película ofrece escenas visualmente atractivas y recreaciones de videoclips icónicos. Sin embargo, dedica más tiempo a “Beat It” que al propio “Thriller”, lo que resulta una decisión cuestionable pero no me molesta en lo personal, ya que para “Beat it” el filme introduce elementos interesantes, como el contexto de las pandillas en Estados Unidos, la creación de las coreografías, este tema termina siendo un poco más largo que las demás canciones pero lo deja a medias. Este patrón se repite a lo largo de la historia: ideas prometedoras que no alcanzan todo su potencial. Aun así, las secuencias musicales logran mantener el interés del espectador.

Más adelante, la narrativa aborda momentos clave como el accidente durante un comercial de Pepsi en 1984. Este evento añade tensión y muestra las presiones que enfrentaba el artista y vemos un poco mas de profundidad en narrativa, vemos la preocupación de Michael, su visita a los niños internados y su mención a donar a  Brotman Medical Center. La película culmina con un salto temporal hacia 1988, cerrando con una interpretación de “Bad”. Aunque el final resulta energético, también deja la sensación de que falta contenido. La historia parece incompleta, como si evitara deliberadamente ciertos capítulos importantes de la vida de Jackson.

Uno de los factores que explica esta sensación es el recorte del tercer acto original. Problemas legales obligaron a eliminar escenas relacionadas con los años noventa, incluyendo temas sensibles y personajes clave. Esta decisión impacta directamente en la narrativa, por ejemplo, la ausencia de figuras como Diana Ross elimina parte del contexto emocional del artista, además, la omisión de controversias importantes genera una versión parcial de su historia. En consecuencia, el filme pierde equilibrio entre homenaje y análisis crítico, inclinándose demasiado hacia el primero.

A pesar de sus limitaciones, la película ofrece elementos destacables. La interpretación de Jaafar Jackson logra capturar gestos, movimientos y esencia del artista. Asimismo, las secuencias musicales funcionan como un recorrido por sus grandes éxitos. Para los fans, esto representa una experiencia emotiva. Sin embargo, para un espectador más exigente, el filme puede resultar superficial. La historia carece de profundidad psicológica y evita explorar los aspectos más complejos de la figura de Michael Jackson.

En términos generales, el filme plantea una pregunta relevante: ¿es suficiente celebrar el talento sin analizar al artista? Esta decisión tiene implicaciones importantes. Por un lado, permite construir una narrativa accesible y comercial. Por otro, limita la comprensión de una figura tan compleja como Jackson. En este sentido, el biopic refleja una tendencia en el cine actual: priorizar el espectáculo sobre el contenido crítico. Esto puede atraer a grandes audiencias, pero también deja una sensación de vacío narrativo.

Finalmente, la película cierra con un mensaje que sugiere una posible continuación. Esto abre la puerta a una secuela que podría abordar los años omitidos. Si esto ocurre, existe la oportunidad de equilibrar la narrativa y ofrecer una visión más completa. Mientras tanto, este biopic de Michael Jackson funciona como un homenaje parcial: emocionante en lo musical, pero limitado en lo humano. Su mayor acierto es conectar con el público; su mayor debilidad, no profundizar en la complejidad de una de las figuras más influyentes de la música.

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