“NOSOTROS TAMBIÉN IMPORTAMOS” EN MEMORIA DE BERENICE Y MIGUEL

Por Ana Gloria García Jáuregui

Cuando se habla de un bailarín que danza porque le apasiona, se evoca la dicha, si se habla de un escritor que escribe con fogosidad, nos referimos a la pasión. Sin ánimos de generalizar o concretar una verdad, cuando el ser humano trabaja en lo que le emociona, éste vive gozoso, quizá, se hable hasta de un sentido de vida. Sin embargo, a aquellos que de manera repentina pierden toda posibilidad de seguir cumpliendo sus sueños, con el fatídico e ineludible final, no queda más que la ausencia y el olvido.

FOTO: x.com

Cuando pensamos en los fotógrafos y periodistas quienes día a día luchan por conseguir la mejor foto y nota ¿nos hemos preguntado el riesgo que enfrentan? Tal vez no, sólo nos enteramos de la noticia, pero desconocemos la historia más allá. Si nos dedicamos un minuto, podríamos saberlo, arriesgan su salud y su vida. Pero ¿cuándo hay un accidente? ¿quién se hace responsable?

En AXE Ceremonia, festival de música, dos jóvenes fotoperiodistas, Citlali Berenice Giles Rivera de 28 años y Miguel Ángel Rojas Hernández de 26 años, acudieron para trabajar en lo que les emocionaba, terminaron trágicamente sin vida. Una grúa de tijera cayó sobre ellos. Los testigos, principalmente civiles, acudieron a su rescate. Sin embargo ¿qué ocurrió con los organizadores del evento? Sí, también fueron, pero no ayudar, sino a retirar a las personas que grababan, pusieron barricadas de madera y ocultaron el accidente. No fue hasta horas después cuando el festival se pronunció al respecto, no en pantallas del evento o en páginas oficiales, sólo dieron un breve anuncio en Instagram para comunicar la tragedia. Ambos jóvenes habían fallecido y sus familiares no tenían conocimiento de ello. Una de las cosas que más hicieron enojar a los internautas es que en el comunicado no dieron nombres de las víctimas. Alrededor de las 10:00 p.m. Protección Civil de Cd. De México también confirmó el fallecimiento, pero tampoco dieron el peso merecido a la muerte de dos personas.

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El festival prosiguió con normalidad durante su primer día, fue hasta el segundo día que fue cancelado. Ulises Castañeda, periodista de La Crónica, fue expulsado del evento, de acuerdo a su testimonio, cuando salía del concierto observó el lugar de los hechos, se encaminó para cumplir su trabajo, para fotografiar los hechos y publicar la nota rápidamente. Al llegar, trabajadores del festival lo interceptaron. Castañeda presentó su pulsera para informar que era prensa acreditada, pero al enterarse le negaron realizar su trabajo, ¡intentaron arrebatarle su celular y terminaron por sacarlo del lugar de manera agresiva, aunque él no haya impuesto resistencia! No fue el único, otros periodistas fueron expulsados. Curioso, ¿no? Los organizadores evitaron que la noticia de la tragedia para evitar la cancelación del festival.

Diego Jiménez Labora, principal organizador, se pronunció días después en redes sociales para decir que está trabajando en conjunto con las autoridades para resolver el caso. ¿Existe un misterio que resolver? No, pues no se trató de un accidente, sino de una negligencia por parte del festival, las grúas de tijera no están diseñadas para exteriores, dado que los fuertes vientos las inestabilizan y pueden caerse, mucho menos son para sostener imágenes para fungir como puntos de reunión, su existencia es únicamente para trabajo en interiores.

Ante la indignación de cómo los medios oficiales trataron el caso, el resto de agentes de medios de comunicación, no se callaron y levantaron la voz para hacer justicia. En colectivo, se presentaron el día siguiente en la plaza Bicentenario y protestaron: “Berenice y Miguel no son una estadística. Si no exigimos condiciones, nadie nos las va a dar”. Además. repitieron varias veces: “Nosotros también importamos” como recordatorio de que las muertes se olvidan o se silencian luego de unos días. Manifestaron su falta de reconocimiento al riesgo al que se enfrentan diariamente, puesto que muchos periodistas suelen vender fotografías para recibir acreditaciones, pero no se ofrecen a cambio condiciones laborales dignas. Les pagan poco, no tienen seguro, ni prestaciones, a veces ni alimento o bebida les dan en trabajo de campo.

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Claro ejemplo de lo anterior es, Mr. Indie, medio por el cuál Berenice y Miguel estaban en AXE Ceremonia, apenas se pronunció con un vago mensaje en redes. Se dio a conocer que no existía un contrato laboral con los jóvenes. Así que ¿quién va a pagar los gastos funerarios? ¿los gastos del hospital? ¿qué les asegura a los familiares que los nombres de aquellos que se fueron realmente serán recordados? Puesto que no encontramos con una realidad cruenta, todos somos reemplazables para las empresas, morimos un día y a la semana siguiente alguien ya ocupó nuestro puesto. Los líderes de las empresas no sufren por las personas, sino por el dinero perdido. Ah y ¿las vidas perdidas? Bere y Miguel eran dos jóvenes ¿cuánto tiempo vamos a recordar sus nombres? Ellos eran personas comunes y corrientes, cómo tú y cómo yo, no eran cantantes, escritores o actores que derrochasen fama y dinero. Ninguno, era, en efecto, Mario Vargas Llosa al que le han dedicado un sinfín de artículos sobre sus obras, sus nombres no pasarán a la historia, no perduraran en el tiempo, Solo sus familiares los recordaran, pero tristemente, Berenice y Miguel se han convertido en una noticia efímera, en un número y pronto en polvo. Por eso, no debemos dejar que eso suceda.

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 “Morras en concierto” no silenciaron su voz: “Exigimos a las autoridades de la Alcaldía Miguel Hidalgo, al gobierno de la Ciudad de México, al festival AXE Ceremonia y a la promotora cultural ECO Live que se esclarezcan los hechos. Que el dinero no pese más que las vidas y la seguridad. Que se hable con total sinceridad y precisión de lo ocurrido.”  ¿Cuánto tiempo más seguirán las muertes siendo una noticia más? ¿una estadística? En esta ocasión fueron Berenice y Miguel, dos jóvenes entusiastas y llenos de aspiraciones que solo hacían su trabajo con y por pasión. Su muerte no debe olvidarse, no debemos permitir que aquellos que quieran silenciarla la callen. Nombrarlos es no permitir que mueran dos veces.

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